23 de agosto de 2012

Las modalidades de los signos astrológicos

       En el texto anterior vimos cómo los signos zodiacales podían dividirse según la categoría de los elementos (Fuego, Aire, Tierra y Agua). Además de estudiarlos por esta categoría, los signos tienen otras cualidades , según las cuales pueden ser: 

  • CARDINALES:   J    
  • FIJOS:              K
  • MUTABLES:      L
       Estas modalidades de los signos nos indican las distintas formas en que la energía de los mismos se expresa. Así, lo signos cardinales nos hablan de una forma impulsiva, extrovertida y activa de la energía; los fijos, de contención, conservadurismo, obstinación, y mantenimiento de la energía; los mutables, de versatilidad, adaptabilidad y transmisión de la energía.

       Los cuatro signos cardinales tienen en común esa cualidad de irradiación hacia afuera de la energía, aunque cada uno pertenezca a un elemento diferente. Así, Aries expresa impulso y acción, fuerza de exteriorización y extroversión. Nos lleva a la mente la imagen de la persona que se lanza "de cabeza" sin pensar en lo que está haciendo, que actúa con rapidez y es pura energía. Cada signo expresa esa cardinalidad de manera diferente: Cáncer, por ejemplo, es movido por los sentimientos (es un signo de Agua); Capricornio (es un signo de Tierra), se mueve por el impulso de mejorar la sociedad mediante el trabajo y la organización constantes...
        Los cuatro signos fijos tienen en común la tendencia a la inmovilidad, a no modificar su estatus y a no cambiar o a mantener lo que han obtenido después del cambio. Tauro, por ejemplo, quizás por ser de Tierra, tiene las características más notables de los signos fijos. Es como una montaña, inamovible, difícil de cambiar, obstinado.... Pero Acuario, el gran signo de la rebeldía y la revolución, también es fijo, por eso tiende a cierto fanatismo y a cierta inmovilidad en sus ideas (es difícil de contradecir).
        Los signos mutables tienen en común la capacidad de adaptarse a cualquier situación. Son volubles y versátiles, indecisos y permeables. Géminis, por ejemplo, pica de aquí y de allí y va transmitiendo lo que sabe de un lado a otro, relacionándose con personas diversas y viendo al mundo desde las múltiples perspectivas que eso le da; Piscis, signo de Agua, se adapta con tanta facilidad que es capaz de establecer relaciones simbióticas con los demás, movido por una gran empatía y comprensión emocional...

       Ver los planetas que tenemos en cada signo nos va a dar una idea general de cómo nos expresamos, pues cada signo es de un elemento y de una modalidad. Sabremos si tendemos a ser más emocionales, o tenemos un sentido pragmático y materialista de la vida; si prevalece la intuición o la racionalidad en nuestra forma de mostrarnos al mundo; si tendemos a actuar, o a mantenernos en nuestro sitio, etc. Y así, hasta combinar todos los factores.

           Es interesante observarnos y observar a las personas que conocemos para entender la forma en que las energías se muestran, pues al fin y al cabo, la Astrología sólo es un medio, un instrumento perfecto que nos indica lo que somos. Aplicar la teoría a la realidad viva personal es la mejor forma de comprobar su exactitud.

12 de agosto de 2012

Los signos zodiacales

     Cuando alguien nos pregunta de qué signos somos, decimos que somos Aries, Tauro, Géminis,...o cualquiera de los restantes signos del Zodiaco. Hemos aprendido desde siempre a identificarnos con las características de ellos y pensamos que la astrología es tan simple como eso: soy Aries, por lo tanto soy independiente, nerviosa/o, atrevida/o, etc.; soy Tauro, por lo tanto soy tranquila/o, lenta/o, obstinada/o y amante de la naturaleza. Evidentemente, aunque los rasgos del signo coincidan bastante con parte de nuestra personalidad, somos más que eso. 
     En realidad, lo que estamos haciendo es definir las características de nuestro Sol según el signo en el que estaba cuando nacimos. Pero no sabemos que cada planeta, incluidos el Sol y  la Luna, hace referencia a los distintos aspectos de nuestra personalidad, y que las relaciones que se establecen entre ellos y la Casa en la que están en nuestra carta natal nos van a dar todavía más información.
     Pero volvamos al principio. Los signos nos describen cualidades, formas en que se manifiestan nuestras energías. Nos van a decir cómo pensamos, cómo nos relacionamos, cómo sentimos, etc., dependiendo del planeta que esté en ese signo.
     Seguramente ya sabemos que hay doce signos zodiacales, por lo que hay doce maneras diferentes de expresión de las energías personales.

L

ARIES, TAURO, GÉMINIS, CÁNCER, LEO, VIRGO, LIBRA, ESCORPIO, SAGITARIO, CAPRICORNIO, ACUARIO, PISCIS

     La astrología los divide según distintos criterios, pero aquí hablaremos de uno, la división según los cuatro elementos. Así:

ELEMENTO FUEGO: los signos que comparten este elemento se caracterizan por exteriorizar la energía, de impulsarla, de proyectarla hacia afuera. Son Aries, Leo y Sagitario.
ELEMENTO AIRE: la función de este elemento es la de comunicar, relacionar, transmitir conocimientos, intelectualizar. Son signos de Aire: Géminis, Libra y Acuario.
ELEMENTO TIERRA: se caracteriza por la fortaleza, la resistencia, la solidez, la tranquilidad, la perseverancia. Son signos de Tierra: Tauro, Virgo y Capricornio.
ELEMENTO AGUA: los signos de Agua se caracterizan por la sensibilidad, la receptivad, la empatía, la emotividad y la introversión. Son: Cáncer, Escorpio y Piscis. 

     A primera vista, no es difícil percibir estas energías en las personas. Es un buen ejercicio de observación ver cómo alguien se mueve, habla, reacciona, etc. Hay personas que enseguida actúan, se ofrecen para hacer cosas, se erigen en el centro de atención...al más puro estilo del Fuego. Hay otras que enseguida te hablan sin conocerte, de cualquier tema, con una gran versatilidad y gesticulando mucho... al más puro estilo Aire. Las personas tranquilas, a las que les cuesta reaccionar, que se toman las cosas con mucha calma y tienen ese aire de inmutabilidad...les resuena la Tierra. Y aquellas que siempre están dispuestas a compartir las emociones, con esas miradas de pura agua....

 Esta es la base del conocimiento astrológico. 

4 de agosto de 2012

La percepción astrológica de las crisis (2)


"El futuro, cuando está listo para nacer, hace que el pasado sea obsoleto. Este es el significado de todas las crisis."



     Los factores astrológicos que señalan los momentos de crisis de nuestra vida son diversos. Una carta natal con un exceso de cuadraturas entre planetas, un Plutón fuerte, configuraciones planetarias como la T-cuadrada, etc, es indicativa desde un primer momento de puntos de tensión y bloqueos en la persona. Pero tenemos que observar la carta en movimiento para reconocer esos momentos críticos que toman la forma, muchas veces, de acontecimientos externos que no hemos provocado y no sabemos por qué nos ocurren. Son los tránsitos y las progresiones. 

     Los planetas se mueven a lo largo de la carta (progresan o transitan) tocando los diversos factores de la misma. Todas las personas experimentamos los ciclos de Saturno, de Urano, de Neptuno y Plutón con mayor o menor intensidad y el Sol, la Luna, Mercurio, Venus y Marte progresan en un movimiento simbólico por nuestra carta reflejando nuestro viaje interior. 

     La carta natal muestra, por tanto, nuestros procesos vitales internos y externos y nos va indicando la proximidad de los momentos difíciles de la vida. Algunos procesos son comunes (nos ocurren) a la mayoría de la gente, como el retorno  de Saturno a su posición natal de los 27 a los 30 años, que es una etapa de maduración personal; otros son individuales y dependen de la carta natal personal. Pero los factores más decisivos en el tema de las crisis son los planetas transpersonales. Cuando transitan por nuestra carta y hacen algún aspecto a uno o más de los planetas natales, es ahí donde podemos notar con más fuerza la llamada del cambio.

     Dane Rudhyar expresa con claridad el sentido de estos tránsitos, aunque se refiere específicamente a Urano y Neptuno:
"La función de Urano es revelar esta meta (entrar en una nueva vida) al individuo con una lluvia de nueva luz - aunque al principio parezca cegadora. Una vez que se acepte la nueva visión, la nueva meta, entonces Neptuno podrá proceder constructivamente a cambiar la química, la sustancia misma de la personalidad de un individuo. Si la persona rehusa cambiar o inclusive admitir la posibilidad de cambio, entonces la vida la abatirá o la dejará varada en su pequeño mundo egocéntrico con sus triunfos y virtudes gradualmente más vacíos o sus locuras y pecados "promedios"."
     Plutón es el nivel de transformación a través de la muerte y destrucción de lo viejo y de lo inservible; es lo simbolizado por el mito del Ave Fénix, que moría para renacer de sus propias cenizas. Urano nos libera a través del cambio y la revolución, 'dando la vuelta' a lo que antes existía y Neptuno nos sumerge en las aguas de la confusión y el desengaño para transformar nuestras emociones desde lo más profundo.

     Pero el verdadero cambio se produce cuando, al mismo tiempo que hay un tránsito de estos planetas, hay una cuadratura o una oposición del Sol, la Luna o los otros planetas personales progresados a Urano, Neptuno o Plutón natal. Como dice Dane Rudhyar:
"Estos son habitualmente casos decisivos en los que sobrevendrá el desafío, por así decirlo, tanto desde dentro como desde fuera. La vida interior está lista para el cambio; y bajo la presión de esta necesidad interior, espiritual y quizá biológica de cambio ("progresiones"), una cadena de notables acontecimientos  enfocará muy marcadamente los asuntos, perturbando en profundidad la vida social o familiar del individuo ("tránsitos")."
      La oportunidad que nos ofrece la astrología cuando experimentamos estas crisis es la de entender, aceptar y actuar a favor del cambio, para poder recoger los frutos de renovación, liberación, crecimiento y transformación internos que nos ayudan a alcanzar un mayor desarrollo y plenitud personal. De otra manera, si nos rebelamos, nos estancamos y negamos las crisis, lo que ocurre normalmente es que volvemos a la situación anterior, a la "normalidad", y no se produce crecimiento. Por eso es importante aprender a ser conscientes de nuestros procesos y conseguir que cada experiencia negativa se convierta en algo productivo.

     Terminando con Dane Rudhyar:
"Los individuos que aceptan, dan la bienvenida y asimilan comprensivamente las nuevas metas de la evolución para sí mismos y para la humanidad, se convierten en las "semillas" del nuevo ciclo. Ellos son los "padres" de mañanas más grandes, las fuentes de vida más abundante."
(Todas las citas son de Dane Rudhuyar, de su libro "La astrología y la psique moderna",  pp.217-226)

26 de julio de 2012

La percepción astrológica de las crisis (1)

            Hoy más que nunca la palabra "crisis" resuena en nuestros oídos. Los grandes cambios a los que nos estamos viendo sometidos en los últimos años se han acelerado bruscamente y la percepción generalizada de la vida viene, para la mayoría de la gente, teñida del color de la incertidumbre, de la angustia, de la tristeza, y de otras tantas emociones que se hacen difíciles de soportar, sobre todo cuando se escuchan cada día, en cualquier sitio, y en tantas bocas diferentes.

      Las crisis son cambios. Cambios que se producen en toda la sociedad o cambios individuales por circunstancias que nos atañen personalmente. Sean del tipo que sean, las crisis invocan un cambio necesario en las circunstancias sociales o individuales; tienen un sentido, un significado, una razón de ser que no siempre comprendemos. Incluso a veces tienen que pasar algunos años hasta que el significado de lo que ocurrió se haga luz en nuestra consciencia. 


Dane Rudhyar dice en uno de sus libros que:
 "la crisis es necesaria, pero la forma que tome no es inevitable. El estado de cambio y transición, el hecho de que haya un trastorno, son necesidades de la experiencia humana; pero el cambio social no es preciso que signifique una revolución violenta, tal como una crisis personal de crecimiento no es menester que produzca enfermedad, neurosis o insania."
          Sin crisis no hay transformación, no hay evolución. Pero lo peor de todo es el dolor y el sufrimiento que causan y que nos parecen tan inútiles. 
         A veces las crisis son causadas por acontecimientos externos que no podemos controlar; otras veces, las causas son más personales y, por ello, las manejamos más fácilmente. La actitud que tomemos ante ellas nos facilitará o nos dificultará el camino de salida a las mismas.
     Si entendemos las crisis como procesos vitales necesarios para nuestro desarrollo personal, dentro de un marco de evolución "espiritual", quizás el dolor y el sufrimiento sean más soportables y, con el tiempo, cuando afrontemos nuevas crisis, posiblemente dispondremos de herramientas que nos hagan el camino un poco más fácil de transitar.

        Aceptar cada minuto que vivimos como parte de un proceso que nos da la posibilidad de llegar a ser mejores de lo que somos es el gran mensaje de los momentos de crisis. Podemos esperar a que la perturbación pase para volver a la situación anterior sin haber cambiado, o podemos transformarnos a través del dolor o la angustia y salir de la crisis con algo más aprendido y con un mayor sentido de la libertad personal. Podemos seguir formando parte de lo mismo o actuar a favor de nuestro si-mismo interior, centro de nuestra consciencia. Podemos bloquearnos y empeñarnos en mantener una actitud individualista hacia el mundo o revertir el fruto de nuestro aprendizaje en los demás. 

        Meditemos profundamente para que aquéllo que podamos ofrecer a la vida tenga la calidad de lo verdaderamente transformador y el sello de nuestra individualidad única y creadora.


La cita es del astrólogo Dane Rudhyar, sacada del libro "La astrología y la psique moderna", p.216

22 de julio de 2012

Urania




       A Urano (del griego Οὐρανός, que significa "cielo" o "firmamento") se le considera el regente de la Astrología, la Psicología y la Astronomía, entre otros temas. Pero mucho antes de que se descubriera el planeta y se le pusiera ese nombre, el Urano mitológico, el dios del firmamento, se relacionaba con Urania.

      Urania (del griego Ουρανία, "la celestial") era una de las musas de la mitología clásica. Algunas tradiciones dicen que estas eran nueve hermanas nacidas del amor entre Mnemósine y Zeus; según otras, eran hijas de Gea y Urano (la "Tierra" y el "Cielo").

       A cada musa se le asignaba una función diferente: a Caliope, la poesía épica; a Clío, la historia; Polimnia, la pantomima; ...a Urania, la astronomía y la Astrología.
       No sólo eran las cantoras divinas, a las que los poetas invocaban antes de empezar sus obras buscando inspiración, sino las representantes de las diversas formas del pensamiento: la elocuencia, la poesía, las matemáticas, la historia, la astronomía...

       Urania se representaba vestida con un manto azul lleno de estrellas, un globo terráqueo a sus pies y un compás, y en el pelo, una corona también de estrellas.

     Hasta el siglo XVII, la Astronomía y la Astrología se complementaban, porque el estudio de los fenómenos celestes iban intrínsecamente unido a los aconteceres humanos. Después se separaron y la Astrología vivió una larga etapa de latencia, hasta las puertas del siglo XX en que volvió a surgir de nuevo y renovada.

       Los griegos utilizaron los mitos para explicar los grandes misterios de la creación y las musas forman parte de esa genealogía de dioses, diosas y divinidades que no sólo dieron lugar a una cosmología (conocimiento del cosmos) sino a la propia historia y cultura de las sociedades antiguas.

       Urania no tenía el rango de diosa, como Afrodita o Hera, o tantas otras del Panteón griego, pero como inspiradora y significadora de la Astronomía y la Astrología podríamos darle su lugar en el Panteón de los símbolos astrológicos como arquetipo femenino de una ciencia-arte que necesita tanto  la intuición como el pensamiento para ser comprendida en profundidad.

18 de julio de 2012

Los elementos de la carta natal

       Cuando vemos el dibujo de una carta natal difícilmente podemos entender qué significan todos esos símbolos y líneas que la forman si no tenemos conocimientos de astrología. No nos dicen nada, y sin embargo, esconden un conocimiento verdaderamente certero y profundo sobre lo que somos que sólo mediante su estudio podemos desvelar. 

        Una carta natal es un dibujo de las posiciones que ocupaban los planetas en el momento de nuestro nacimiento. Para ello, necesitamos saber: la fecha exacta de nacimiento, la hora (si es posible, que sea exacta)   y el lugar de nacimiento. Con estos datos obtenemos la carta natal, que es el punto de partida para estudios posteriores sobre nuestro desarrollo evolutivo pero, para empezar, debemos familiarizarnos con   los elementos principales de la misma. Observemos el siguiente dibujo:
  • La rueda exterior del círculo está formada por doce sectores que son los doce signos del Zodiaco, . Representan las cualidades o formas en que se manifiestan las energías simbolizadas por los planetas. 
  • En la rueda interior y dividida por los dos grandes ejes del Medioelo (MC) y el Ascendente (AC), nos encontramos las divisiones de las doce casas astrológicas, que son los ámbitos de la vida en los que actúan las energías representadas por los planetas.
  • En esa misma rueda están representados los planetas, verdaderos protagonistas de nuestra psique, que representan las distintas funciones de nuestra personalidad.
  • Las líneas de colores del interior del círculo son los aspectos, que indican las relaciones angulares entre los planetas, y pueden ser armónicos (color azul) o inarmónicos (color rojo y verde)
  • El nodo lunar es el punto de intersección de la luna con la eclíptica.
       Cuando empezamos a estudiar la carta, podemos tener la sensación de que cada elemento está "suelto", de que es difícil integrarlos en su conjunto, pero poco a poco cada pieza va ocupando su lugar en el puzzle hasta formar una totalidad, una especie de Mandala astrológico. 



NOTA: si queremos obtener de forma gratuita nuestra carta natal, hay muchas páginas web que nos lo facilitan. Una de ellas es la de www.astro.com.

¿Qué es la astrología?

       Esencialmente la astrología es el estudio del ser humano y de sus relaciones con el resto del  universo a través de la interpretación de la carta natal.  Distintas culturas y civilizaciones han estudiado el lenguaje de los cielos como respuesta a sus inquietudes más profundas sobre lo que somos y el lugar que ocupamos en la tierra y en el universo.
       Algunos pueblos han desarrollado una astrología más enfocada hacia los acontecimientos, otros hacia la persona. También hay diferentes enfoques  que dan lugar a una astrología kármica, médica, horaria, predictiva, psicológica, ... tantas como necesidades humanas hay de conocerse y de conocer el significado de las experiencias que nos acontecen a lo largo de la vida.
       En Occidente la astrología se ha decantado tradicionalmente hacia el estudio del ser humano, de ahí que desde el siglo pasado, en correlación con los estudios de C. Gustav Jung y otros psicólogos humanistas haya evolucionado  hacia una línea de interpretación psicológica y, más allá todavía, hacia en enfoque transpersonal, con autores como Dane Rudhyar, Sthephen Arroyo, Alexander Ruperti, Liz Greene, Howard Sasportas, Richard Idemon, entre otros.

       Estudiar astrología es, por tanto, estudiarnos como seres humanos inmersos en el proceso de la vida, desentrañar los significados de los acontecimientos y comprender que somos una parte de una totalidad, un microcosmos dentro de un macrocosmos.