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21 de noviembre de 2016

EL DIVISMO DE LEO Y LA CREATIVIDAD NEPTUNIANA DEL CINE

Aquí van unas nuevas reflexiones sobre Astrología y Cine fruto de la percepción del alumno de Astrología Diego Pérez.


Yo soy Leo ascendente Escorpión; siempre me gustaron las películas de Hollywood (bueno, no todas) y veía los "Oscars", cuando solo había dos cadenas de televisión en España y no había que pagar por ver la televisión. Siempre me creaba mis películas donde yo era el protagonista. Pero me negaron el Leo y me pasé al escorpión.
Hollywood, además de Piscis, es Leo: el espectáculo, la alfombra roja, las ovaciones, la vanidad, la elegancia. Hablo especialmente de la época dorada, cuando las actrices eran vestidas por Givenchy o Balenciaga, además de otros. Y aunque no se lo crean, sólo hay dos signos elegantes en el zodiaco, el primero Leo, y el segundo Libra.
Las actrices de antes no sólo debían de ser elegante vistiendo, sino también en su comportamiento.
Hay Leos a los que no les gusta Hollywood, en realidad lo que no les gusta es la parte Piscis.
El Hollywood de ahora ni es Piscis ni Leo, es Capricornio, no me atrae.





Neptuno es el dios de los sueños, y al cine se le llama fábrica de sueños. Por esa razón el cine es Piscis.
Piscis es un signo femenino, por lo tanto es creativo, y el cine es creación de sueños. Piscis es guionista, montador de películas y actor.
Piscis diluye su yo y se evade de la realidad, por eso le gusta disfrazarse y crear personajes. El cine también es adicción.
El cine es arte y evasión (sólo cuando manda Piscis, porque ahora, para mí, el cine actual es capricornio, el de Hollywood, y por lo tanto no hay cine).
Con Piscis las películas son emotivas.
Georges Méliès, el ilusionista (regido por Neptuno), se dio cuenta del cine como espectáculo y pasó todos los trucos de ilusionismo al cine, creando los efectos especiales del cine. Un ejemplo del cine como ilusión y evasión (Piscis).

El español Segundo de  Chomón fue otro pionero de los efectos especiales del cine. Era contemporáneo de Méliès.

DIEGO PÉREZ

22 de mayo de 2014

La combinación del fuego y la tierra (I): la película Viven


    La película "Viven" se basa en los hechos reales ocurridos en los Andes en 1972, cuando un avión en el que viajaba un equipo uruguayo de rugby se estrelló en las montañas. Después de 72 días, hubo dieciseis supervivientes.
    Esta historia es bien conocida y traspasa las fronteras del tiempo. Muchos años después del accidente los supervivientes escribieron un libro contando sus experiencias desde el presente (La sociedad de la nieve, 2009).
    Aunque cada uno de ellos tuvo su papel en la historia, hay dos que destacan especialmente porque fueron la cara visible del épico viaje a través de la montaña: Nando Parrado y Roberto Conessa.

    El accidente de los Andes encarna una serie de arquetipos que hacen que este acontecimiento siga en la mente de toda una colectividad, aun habiendo pasado ya más de cuarenta años desde que ocurrió. Los individuos fueron puestos a prueba por un destino colectivo que les empujó a los más terribles pensamientos al mismo tiempo que a las más elevadas actitudes. Lo individual se puso al servicio de lo colectivo al mismo tiempo que cada uno de los supervivientes vivenciaba a través de su personalidad, única y diferente, los terribles acontecimientos. Sería interesante poder estudiar las cartas natales de cada uno de ellos y compararlas con la forma en que respondieron a esa experiencia, pero no es posible. 

Fueron Nando y Canessa los que encarnaron de una forma excepcional los arquetipos de Sagitario y Capricornio/Virgo. No es de extrañar que los signos solares de ambos sean realmente Sagitario y Capricornio,

    Nando Parrado es el visionario-idealista. Desde el primer día pone toda su energía en una única idea: la de salvarse y seguir viviendo. Optimista, intuitivo y dotado de una especial confianza en que podía salir de esa situación, es el motor que empuja y alienta al resto de sus compañeros. Como el símbolo del centauro, dirige la flecha de su deseo hacia el horizonte, y su fe realmente alcanzó las montañas.

    Roberto Canessa era estudiante de medicina, y podemos ver en las primeras imágenes de la película que, a pesar de los limitados conocimientos que tenía, se ofrece desde el principio casi por obligación a cuidar y curar a los heridos. Representa al cuidadoso, meticuloso y servicial Virgo, aunque más adelante, cuando emprende el viaje hacia la salvación, lo que destaca realmente de él es su carácter Capricornio.

    Tenemos, pues, la combinación de un signo de fuego y otro de tierra, dos elementos que representan dos tipos de energías muy diferentes y aparentemente incompatibles.

    Nando expresó con todas sus fuerzas la pureza de Sagitario, en el sentido más auténtico y positivo, pues fue capaz de seguir hasta el final sus intuiciones que nacían de una confianza plena y una fe elevada en la vida.
    El fuego es la energía que nos impulsa a actuar, que nos hace arriesgarnos y atrevernos a ir más allá de nuestros límites. Es una fuerza pionera e iniciadora. Astrológicamente, hay una imagen que describe de forma simbólica la cualidad de fuego del signo Sagitario: son las chispas que saltan de las llamas de una hoguera. Es la vitalidad que se expande de forma generosa por todos lados, y que contagia a los demás con su entusiasmo y altitud de miras.
    Nando encarnó todo lo que se puede esperar de este elemento fuego: el liderazgo, la valentía, el riesgo, la confianza, el positivismo.....Seguramente dudó en más de un momento, pero prevaleció en él la determinación que precede a la acción. Y el surgimiento de la visión intuitiva del futuro que le esperaba.

    Canessa representaba la parte opuesta: el pragmatismo del elemento tierra. Con sus análisis realistas y metódicos de la situación complementaba los ideales de Nando. No era suficiente creer que iban a salir de donde estaban y se iban a salvar (de hecho, hubo un alud poco después del accidente que puso a prueba de una forma terrible a los que se salvaron esa segunda vez, haciéndoles conectar con un sentido más trascendental de la vida), era necesario tener una estrategía, evaluar los riesgos, materializar, al fin y al cabo, las visiones e intuiciones de Nando. Así, el sentido común de la tierra compensaba el exceso de idealismo del fuego y las ideas se pudieron convertir en posibilidades reales.

    Hay una escena en la película que describe muy bien este "choque" entre los dos elementos. Nando y Canessa se han quedado solos en la montaña y están en una encrucijada. Se encuentran en la cumbre pero, en vez de ver los esperados valles de Chile, no hay más que montañas en el horizonte. No saben hacia donde se tienen que dirigir. Nando quiere seguir su intuición, pero Canessa tiene miedo, porque la realidad es que están perdidos. El Sagitario actúa llevado por sus impulsos, pero le cuesta pararse a analizar la situación real. El Capricornio ha avanzado pacientemente por esas montañas pero ahora se enfrenta con la cruda y cruel realidad: no hay salida. Ve los límites, se vuelve pesimista y el miedo está a punto de paralizarlo...

    Consiguieron salvarse y salvar a los demás, como consecuencia de un esfuerzo en común de todos ellos. La película muestra, así, de una forma muy clara, cómo dos personas muy diferentes pueden complementarse y alcanzar un fin común. 

    En Astrología, y aunque sólo sea éste un ejemplo sencillo de como funcionan los elementos arquetípicos del Fuego y la Tierra, estudiamos que aun las energías más contradictorias pueden integrarse, tanto dentro de la persona como cuando actúan en las relaciones humanas. Esta historia real es un dramático y al mismo tiempo bello ejemplo de esto.


Nota: Hay mucho escrito sobre esta historia, pero recomiendo la página oficial de Viven y especialmente las entrevistas a los protagonistas, en relación con este tema.


3 de octubre de 2012

Película "Un buda": la tierra y el agua, la búsqueda del yo

       "Un buda" es una película bellísima del director argentino Diego Rafecas. Es interesante comentarla desde el punto de vista astrológico porque describe, a través de sus protagonistas, dos formas de ver la  vida distintas aunque no irreconciliables que tienen que ver con el elemento astrológico Tierra y con el elemento Agua, principalmente.

       
         El argumento gira en torno a la relación de dos hermanos muy diferentes en cuanto a personalidad, pero unidos por una misma vivencia dramática: la desaparición de los padres cuando eran niños. Se llaman Rafael , (el que cura o sana, según su etimológica)  y Tomás (el más incrédulo de los apóstoles),  Parecen puestos al revés, según vamos viendo la película y conociendo a los personajes.

             Rafael, el mayor, es profesor de Filosofía; Tomás trabaja en una oficina, pero lo que realmente le gusta es meditar. Lo que les separa es cómo perciben la vida: Rafael es pragmático, racional, intelectual y realista, por lo que la vida es lo que ve y vive a través de su razón; Tomás es confuso, versátil, imaginativo, incapaz de mantener un orden en los asuntos materiales de la vida, y con un alto grado de consciencia espiritual y de capacidad para la autotransformación. Tauro-Capricornio frente a Piscis-Escorpio. Lo que les une es el padre: Rafael ha interiorizado un padre de tierra, que ha sabido llevar una vida normal con un trabajo, una familia, unos hijos y una religión aceptable; Tomás ha interiorizado al padre budista, al  espiritual.

         Rafael es el arquetipo de Tauro-Capricornio porque se sustenta materialmente, es tranquilo, habla con una cadencia pausada y tiene la simplicidad de quien disfruta de la estabilidad de la vida (Tauro) y, además, es intelectual, pragmático, realista y necesita crear estructuras físicas, mentales y emocionales en su vida para sentirse bien (Capricornio), Emocionalmente es débil. Es saturnino porque tiene muchas defensas emocionales que se desbordan cuando se toca levemente alguna de ellas, y es lo que ocurre a lo largo de la película. Es excesivamente racional, lo que tiene que ver con algún signo de aire, pero también con una mente de tierra. Como curiosidad, el director de la película es el que hace el papel de este personaje y, por lo que he podido comprobar, tiene el signo solar en Tauro.

            Tomás es el arquetipo de Piscis- Escorpio. La dificultad que tiene para mantener su trabajo, su relación de pareja, el dinero y la casa es el símbolo de una falta de elemento Tierra. Se evade en sus sueños, en la meditación, en las percepciones psíquicas que tiene. Vive más en el mundo interior que en el exterior y no es capaz de organizar y estructurar su vida. Por otro lado, Escorpio le lleva a profundizar interiormente, a buscar la transmutación de sus deseos y de los instintos sexuales y a sumergirse en los aspectos más perturbadores de la realidad (interior y exterior) para purificarse.

             Hay una escena de la película que se refiere muy claramente a ese aspecto Escorpio-Plutón, y es cuando Tomás va con su novia a lo que llaman "la cueva", el Club 69. La ambivalencia sexual del que está actuando, las sugerencias más o menos explícitas de la sexualidad, la mujer que baila con una boa (símbolo fálico y símbolo también de la kundalini, por lo que puede ser una referencia a la transmutación de las energías), remiten al principio del proceso de transformación.  La aparición de un grupo de monjes Zen en la discoteca y el que Tomás se ponga a meditar en el centro de la pista de baile me sugiere ese proceso de sumergimiento en los aspectos oscuros de sí mismo para purificarse y dar paso a la transmutación de los instintos.

            Otro guiño a Escorpio es la escena de Tomás en la oficina: en el plano en el que habla con una compañera, justo en la pared que queda a su lado hay un calendario y una foto del símbolo de Escorpio encima.

          La muerte, otro tema escorpiano, se le presenta literalmente como la muerte de su abuela y simbólicamente como la pérdida del trabajo, de la novia (aunque luego vuelve a retomar la relación) y de sí mismo casi cuando se somete a un ayuno extremo. Muere en un tipo de vida para renacer en otro.
Y no podían faltar los fenómenos paranormales: la aparición del fantasma de la abuela, las premoniciones y percepciones del futuro y la proyección en los sueños de su hermano y de su novia . Esto también tiene que ver con Piscis.

        Rafael, mientras, se ve obligado a trabajar con sus defensas emocionales. Su mundo perfectamente estructurado se va cayendo poco a poco empujado por la propia transformación personal de su hermano. Como todo cambio que ocurre dentro se manifiesta de alguna manera fuera, a medida que va destruyendo sus defensas, se le aparecen circunstancias externas que le obligan a cambiar: conoce a su pareja, que le habla sobre la filosofía hindú (es muy simbólica la escena en la casa de ella, cuando le ofrece compartir la copa griálica de vino, el símbolo de la sabiduría); se enfrenta al ayuno brutal de su hermano, que le obliga a plantearse el tema de la muerte y de la existencia; la novia de Tomás le obliga a ver una realidad que hasta ahora no entendía, porque su mundo estaba demasiado restringido... Hay una escena de un sueño que tiene Rafael en el que se le aparece su hermano sumergiéndose en las aguas del mar. Y aquí surge Piscis, en una clara alusión al "salvado por las aguas", al renacido por el agua. Surge también cuando Tomás le dice a su hermano que no necesita ser salvado, por lo que nos muestra un nivel elevado de Piscis, más allá de lo personal. En un momento dado le cuenta la siguiente historia:
"El mono ve el pez en el agua y sufre.  Piensa que su mundo es el único que existe, el mejor, el real. Sufre porque es bueno y tiene compasión. Lo ve y piensa: 'pobre, se está ahogando, no puede respirar?. Y lo saca y se queda tranquilo: 'por fin lo salvé'. Pero el pez se retuerce de dolor y muere."
          Piscis da la sensación de vulnerabilidad y para muchas personas los Piscis deben ser rescatados y salvados. A un nivel de trabajo interior Piscis conoce su camino. Y Tomás tiene claro lo que quiere y tiene que hacer en la vía de la liberación espiritual. Escoge, como su padre, el budismo, y todo su afán es llegar a la más alta transformación por este sendero. Ahí es donde se encuentra con el padre: haciendo el mismo camino. Y él llega por la vía de Escorpio y por la vía de Piscis. Tiene un samadhi, un éxtasis, pero no se queda ahí, sigue avanzado bajo las enseñanzas del maestro budista.

          La antítesis entre los dos hermanos, entre la personalidad tierra-aire y la personalidad agua, van en paralelo, pero cada uno, como individualidad, debe seguir su destino. Uno realiza mientras otro teoriza.
       Cuando Tomás llega al centro budista debe equilibrarse y el maestro le 'obliga' a trabajar, a manejar la materia. A Rafael le llegan otros mensajes:

"Estudiarse a si mismo es olvidarse de si mismo, es ordenarse, dejar que cada cosa ocupe su verdadero lugar sin categorías"
"La razón es tan esencial como la intuición. El problema de la razón es el límite" 
"Es como un condenado que está en la prisión orgulloso de su celda porque es grande".
          Todo es una referencia que, en términos astrológicos, se puede entender como  la faceta limitante de Capricornio-Saturno. No es cuestión de negar lo que se tiene, sino de completarlo con lo que no se tiene desarrollado para poder alcanzar la integridad. Tanto un hermano como otro tienen que completarse, pero cada uno de una manera diferente. Como dice el maestro budista: "con amor todo se cambia". El amor es lo que une, relaciona y completa, porque lo que está separado se funde en una nueva entidad.
           Quiero interpretar el final de la película como el acto de integración que experimentan los protagonistas hacia sí mismos a través del amor del padre. Ocurre en la escena en que ven la fotografía de éste con el maestro budista. Se cierra un círculo, pero la vida continúa. Se ha aprendido algo, pero no están todavía completados.